Seguro que estos días tod@s habéis visto cómo Google dedicaba su página de inicio a un programa que los de nuestra generación recordamos con cariño, y que se emitía en esa franja horaria dedicada antes a los niños y que ahora ocupan programas de nulo contenido didáctico y demasiado cotilleo y sensacionalismo, que no sin razón, han sido catalogados de
"telebasura".
Barrio Sésamo fue la versión adaptada de
"Sesamo Street", un programa infantil yankee que salió a la luz en 1969 de la mano del inolvidable Jim Henson. Un espacio que verdaderamente buscaba a través de diferentes personajes y marionetas entretener a los niños educándolos y enseñando cosas tan básicas como a contar, los colores, dónde estaba tu izquierda y tu derecha, etc.

El formato se adaptó en muchos países y en España, tras un primer fracaso por intentar doblar la versión original dentro del programa
"Un globo, dos globos, tres globos", en 1979 se realizó propiamente para la parrilla televisiva de nuestro país y aparecieron esos personajes que yo aún recuerdo, anteriores a Espinete: La gallina Caponata con su estética tan colorida y el caracol Perejil, eternamente encaramado en aquél muro de ladrillos...
Después vino la etapa de Espinete, Don Pimpón, Chema el Panadero, etc, que todos recordamos con mucho cariño, y que nos pilla más reciente. Y aunque nunca comprendimos porqué Espinete se ponía bañador para meterse a la ducha y luego iba "en cueros" ni a qué extraña raza pertenecía Don Pimpón, todos esperábamos ansiosos por ver sus aventuras y andanzas todas las tardes.
Pero aparte de estos personajes, quién no recuerda todos aquellos divertidos "teleñecos"?:
El entrañable Coco, "¿Es un pájaro, es un avión? No, es super Coco, se oía mientras el pobre antihéroe azul se pegaba el testarazo de siempre al "aterrizar". Nos enseñó cosas muy útiles y de manera muy gráfica la diferencia entre cerca o lejos, arriba o abajo...
¿Y ese Conde Draco?, un vampiro despistado que por lo menos a mí no me daba ningún miedo con esa manera tan inquietante de contar, más bien nos disponía a tod@s a querer imitarle, aprendiendo así los números.

¿Y esa compulsiva adicción a las galletas de Triqui? Todos sabíamos lo que iba a pasar cuando aparecía un plato lleno de ellas, fuese o no de su propiedad... No quedaban ni las migas. Aunque luego el pobre se arrepentía, es que no podía evitarlo...
El reportero más dicharachero y la marioneta quizás más conocida de todas: la rana Gustavo, ¿quién iba decir que el primer prototipo fue hecho con una bayeta vieja de la madre de Henson y sus ojos con dos pelotas de ping-pong...? Todos la recordamos indagando a la caza de la noticia, incluso nos hablaba entre cuchicheos, para no interrumpir el desarrollo de la acción, ataviada con su gabardina y micrófono en mano...
Y esa pareja tan extraña: Epi y Blas. Qué paciencia tenía Blas! Todos nos preguntábamos cómo conseguía dormir por las noches si su compañero le asaltaba con ese bombardeo de preguntas inoportunas...
Gracias también al "Show de los Teleñecos" conocimos muchos más "teleñecos": la cerdita Peggy, Gonzo, los vejetes cascarrabias, etc. Porque aunque no lo creáis, hubo 101
muppets, y aquí tenéis una guía interactiva de todos ellos (en inglés):
http://www.nationalpost.com/muppets/index.html Sé que hay muchos artículos en la web sobre este tema y seguramente más extensos y documentados, pero yo sólo he querido hacer un inciso para despertaros una nostalgia por unos personajes que nos instruían y nos trasmitían valores como la amistad, la solidaridad y cómo debíamos comportarnos, a la vez que nos divertían, en un acertado y entretenido formato dirigido a los niños que, hoy por hoy, se echa en falta.