miércoles, 18 de noviembre de 2009

ES EL COLA CAO...

Haciendo limpieza en casa me he topado con unas cajas de Cola-Cao.

La primera tengo suerte de conservarla pues mi madre la utilizó hasta hace poco de costurero, y es una lata de mi más tierna infancia, pues en su base se anuncian las Olimpiadas de Munich del año 1972. Y el Cola-Cao como alimento oficial de los atletas olímpicos, por supuesto.



Viene decorada con niños subidos a diferentes vehículos: un ciclista (magullado y lleno de tiritas), un automovilista, una chica paseando en bicicleta con su perrito, etc; y en su tapa, un explorador despistado, que mientras rueda su documental no se da cuenta del león que lo acecha por detrás...



He indagado por la red y he encontrado esta otra, pues debieron hacer varios modelos con diferentes ilustraciones en la tapa.



Esta última es moderna, pues la marca realizó una tirada hace unos años reproduciendo uno de sus muchos formatos de antaño.



¿Vosotr@s guardáis alguna?

lunes, 16 de noviembre de 2009

El "Schindler" español: Ángel Sanz Briz

Candela me propone que siga yo el desafío de "El Relato por encargo"...

Bien, no tengo mucho tiempo para pensar, así que os propongo que contéis una historia sobre este personaje: Ángel Sanz Briz, un diplomático que multiplicó por cinco la lista que hizo Schindler, salvando a más de 5.000 judíos y arriesgando su propia vida en el empeño.


Bueno, quién se anima?

Perdón, quiero aclarar que en el último momento me he dado cuenta de que no había puesto el nombre correcto del diplomático... (las prisas). Ya está corregido (qué peligro tiene el Copiar-Pegar...).

Cloti ha colgado la primera versión en su blog, pero el desafío es semanal como nos apunta Candela, así que aún podéis deleitarnos con más versiones l@s que os lo estéis pensando...

sábado, 14 de noviembre de 2009

RELATO POR ENCARGO...

Nuestra amiga Candela nos ha lanzado un desafío en su blog: un relato por encargo. Propone a sus lector@s que hagamos un relato basándonos en unos hechos y en un personaje que ella nos brinda, para ver cuantas versiones diferentes pueden surgir. Ahí va la mía:

Juan Pedro Silverio Sepúlveda, vecino de Atalaya de Cañavate de 28 años de edad, esperaba su hora en aquellas cuatro paredes lúgrubes de la gaditana cárcel de Campo del Sur.

La policía tenía anotado en su expediente que había acabado con la vida de un anciano en Tánger y de un labrador de Cuenca, sólo para robarles un puñado de monedas. Pero él sabía que no era cierto. Lo del robo, claro. Porque con ambos había tenido unas pequeñas diferencias.

El anciano de Tánger, un octogenario que le ofreció trabajo en un taller de zapatos, resultó ser un maltratador reincidente que no sólo arremetía contra su mujer, sino que también humillaba a su joven nieta, una muchacha que había quedado bajo su cargo, por ser el fruto de un embarazo no deseado de una hija que hacía tiempo había sido desterrada del hogar paterno. La muchacha, de piel nívea y ojos azules destacaba entre sus congéneres árabes e hizo sospechar a Juan Pedro que tales atributos habían sido heredados de un progenitor extranjero, quizás un turista de tierras lejanas. Unos atributos que dejaron prendado al joven y que le motivaron a tomarse la justicia por su mano. Pues cuánto más convivía con aquél vejestorio prepotente, más ganas le entraban de estrangularle y la sangre le hervía cuando le veía descargar su ira sobre la frágil muchacha.Un día, cuando la encontró sollozando en el almacén del taller, le propuso la descabellada idea de fugarse juntos, pero la joven le confesó que tenía demasiado miedo y que no podía dejar sola a su abuela con semejante bastardo. Entonces Juan Pedro supo qué tenía que librarla de ese tormento.

Quiso que pareciera un robo, pero se ensañó tanto con el viejo, que unos testigos lograron ver cómo cosía a puñaladas el cuerpo de su víctima, dando la voz de alarma y saliendo en pos de él. Estuvieron a punto de alcanzarle pero Juan Pedro atravesó la gran plaza de Tánger y se lanzó al río Lukos desde una terraza próxima que hace de mirador, desapareciendo de la vista de sus perseguidores. Pero eso no evitó que lo reconocieran como el aprendiz del anciano zapatero y le acusaran ante la justicia.

Juan Pedro no tuvo más remedio que abandonar Tánger,ocultando su rostro tras una poblada barba y mirando de reojo a cuántas personas subían al barco que le acercaría hasta Tarifa. Su último pensamiento fue para la joven, pero no podía quedarse para comprobar si ella le correspondía. Durante el trayecto, se cuidó mucho de no establecer conversación con ningún pasajero y esperó pacientemente a que arribaran en tierra firme.Sus pasos le llevaron a buscarse la vida en múltiples oficios, primero por Cádiz, luego en Sevilla y por último en un pueblecito de Cuenca, donde dio muerte a su otra víctima, un labrador que cometió un grave error: intentar abusar de la hija de otro lugareño.

Juan Pedro desbarató las sórdidas intenciones de su patrón de un estacazo. Hablando con propiedad, cogió aquello que le pilló a mano en aquél pajar donde se iba a cometer tal ignominia: un pesado yugo que descargó sobre la cabeza del pederesta. La adolescente, de apenas quince años dejó de gritar y se zafó del cuerpo de su agresor, saliendo despavorida con la ropa a medio vestir. Juan Pedro percibió una mirada de terror demudando su inocente rostro y el sollozo ahogado que escapó de su garganta. Y suspiró, aliviado, al comprobar que el golpe había tenido el efecto deseado: su patrón yacía inerte, con el cráneo destrozado y cubierto de un gran charco de sangre.

Pero en un pueblo pequeño todos se conocen y la Guardia Civil no tardó en dar con sus huesos, por mucho que quiso ocultarse en la sierra para no ser apresado. Para áquel entonces su historial ya era conocido y la muchacha, por vergüenza o por miedo, no dio señales de vida para apoyar su versión; aunque su historia fue filtrada por un reportero de un diario negro que iba a la caza de ese tipo de sucesos.

Al final, sus acciones tuvieron consecuencias, se decía mientras pedía un último deseo: una opípara cena que disfrutaría antes de ser ajusticiado. Sabía que toda la ciudad de Cádiz había intercedido por él rogando un indulto ante el mismísimo rey Alfonso XIII, pero él se sabía un simple delincuente, y un monarca tiene demasiados asuntos pendientes como para hacerse eco de su causa.

En ese momento Juan Pedro no lo sabía, pero iba a ser el último ajusticiado con garrote vil en España. Pero él sólo quería que le dejasen disfrutar de aquella cena que jamás había probado en toda su vida y beberse el magnífico valdepeñas que la acompañaba y que degustó con fruición... mientras el verdugo le esperaba, ensamblando metódicamente las piezas de su artilugio infernal en el patio de la prisión.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Calculator

Suelo hacer muchas gestiones por internet, pero hoy me ha tocado ir a un banco donde no tengo cuentas a realizar un pago para que no me cobren la dichosa comisión por la transferencia. El importe era de 299,34 € y le he entregado al señor de la ventanilla la cantidad de 300,34 €.

Esto no tendría más trascendencia, y seguramente ni me hubiera molestado en contarlo aquí si no hubiera sido porque el empleado en cuestión, un cincuentón que supuestamente lleva años desarrollando su trabajo en ese puesto, no se hubiera puesto a teclear en una calculadora para comprobar la cantidad que me tenía que devolver ¿?

Después de mi inicial estupor y tras el mosqueo por encontrarme dos escalones en la entrada de la sucursal y luego que el carrito de Voltio no entrase por la dichosa cabina de seguridad que parece un ataúd de cristal, me asaltan varias preguntas: ¿Estos señores controlan nuestro dinero? ¿Será que no ha tomado "All-Bran" esta mañana?

Y sobre todo... ¿Por qué una sucursal de un banco cuyo mandamás fue catalogado por Forbes como el empresario más influyente de España sigue teniendo barreras arquitectónicas que impiden su acceso no ya a un carrito de bebé sino a una persona minusválida?

lunes, 9 de noviembre de 2009

40 Aniversario de Barrio Sésamo

Seguro que estos días tod@s habéis visto cómo Google dedicaba su página de inicio a un programa que los de nuestra generación recordamos con cariño, y que se emitía en esa franja horaria dedicada antes a los niños y que ahora ocupan programas de nulo contenido didáctico y demasiado cotilleo y sensacionalismo, que no sin razón, han sido catalogados de "telebasura".

Barrio Sésamo fue la versión adaptada de "Sesamo Street", un programa infantil yankee que salió a la luz en 1969 de la mano del inolvidable Jim Henson. Un espacio que verdaderamente buscaba a través de diferentes personajes y marionetas entretener a los niños educándolos y enseñando cosas tan básicas como a contar, los colores, dónde estaba tu izquierda y tu derecha, etc.

El formato se adaptó en muchos países y en España, tras un primer fracaso por intentar doblar la versión original dentro del programa "Un globo, dos globos, tres globos", en 1979 se realizó propiamente para la parrilla televisiva de nuestro país y aparecieron esos personajes que yo aún recuerdo, anteriores a Espinete: La gallina Caponata con su estética tan colorida y el caracol Perejil, eternamente encaramado en aquél muro de ladrillos...

Después vino la etapa de Espinete, Don Pimpón, Chema el Panadero, etc, que todos recordamos con mucho cariño, y que nos pilla más reciente. Y aunque nunca comprendimos porqué Espinete se ponía bañador para meterse a la ducha y luego iba "en cueros" ni a qué extraña raza pertenecía Don Pimpón, todos esperábamos ansiosos por ver sus aventuras y andanzas todas las tardes.

Pero aparte de estos personajes, quién no recuerda todos aquellos divertidos "teleñecos"?:

El entrañable Coco, "¿Es un pájaro, es un avión? No, es super Coco, se oía mientras el pobre antihéroe azul se pegaba el testarazo de siempre al "aterrizar". Nos enseñó cosas muy útiles y de manera muy gráfica la diferencia entre cerca o lejos, arriba o abajo...

¿Y ese Conde Draco?, un vampiro despistado que por lo menos a mí no me daba ningún miedo con esa manera tan inquietante de contar, más bien nos disponía a tod@s a querer imitarle, aprendiendo así los números.

¿Y esa compulsiva adicción a las galletas de Triqui? Todos sabíamos lo que iba a pasar cuando aparecía un plato lleno de ellas, fuese o no de su propiedad... No quedaban ni las migas. Aunque luego el pobre se arrepentía, es que no podía evitarlo...

El reportero más dicharachero y la marioneta quizás más conocida de todas: la rana Gustavo, ¿quién iba decir que el primer prototipo fue hecho con una bayeta vieja de la madre de Henson y sus ojos con dos pelotas de ping-pong...? Todos la recordamos indagando a la caza de la noticia, incluso nos hablaba entre cuchicheos, para no interrumpir el desarrollo de la acción, ataviada con su gabardina y micrófono en mano...

Y esa pareja tan extraña: Epi y Blas. Qué paciencia tenía Blas! Todos nos preguntábamos cómo conseguía dormir por las noches si su compañero le asaltaba con ese bombardeo de preguntas inoportunas...

Gracias también al "Show de los Teleñecos" conocimos muchos más "teleñecos": la cerdita Peggy, Gonzo, los vejetes cascarrabias, etc. Porque aunque no lo creáis, hubo 101 muppets, y aquí tenéis una guía interactiva de todos ellos (en inglés):
http://www.nationalpost.com/muppets/index.html

Sé que hay muchos artículos en la web sobre este tema y seguramente más extensos y documentados, pero yo sólo he querido hacer un inciso para despertaros una nostalgia por unos personajes que nos instruían y nos trasmitían valores como la amistad, la solidaridad y cómo debíamos comportarnos, a la vez que nos divertían, en un acertado y entretenido formato dirigido a los niños que, hoy por hoy, se echa en falta.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Panettone

Ya están los supermercados plagados de productos navideños: turrón, mazapanes, polvorones... Y de un postre que desde el año pasado nos chifla: el Panettone.

Es lo que tiene la globalización, que nos llegan productos típicos de otros países que vienen a sumarse a la ya variada oferta autóctona. Algunos quizás lo consideren una "invasión", pero cada uno es libre de elegir qué comprar y mientras esos manjares vengan a enriquecer nuestra mesa, bienvenidos sean. En mi caso, que tampoco soy muy golosa, no me hacen ni pizca de gracia los mantecados ni los mazapanes, y del turrón huyo de la variedad blanda, que me resulta excesivamente empalagosa y del duro me canso enseguida. Pero me encantan las variedades que llevan chocolate, frutos secos y sabores exóticos. De hecho, tanto a Watio como a mí, nos chifla un tipo de turrón que vende una conocida cadena de supermercados (cuyo símbolo es un abeto), hecho de chocolate negro con almendras. Nos parece mucho más exquisito que el cansino chocolate con arroz inflado tan anunciado por ese personaje barrigón y vestido de rojo que nos invade todas las navidades...

Así que el Panettone, un jugoso bizcocho salpicado en su interior de fruta escarchada ha sido adoptado como postre navideño en casa sin ningún esfuerzo.

Sobre el origen de este dulce existen varias leyendas, aunque quizás la más extendida es aquella que cuenta que, a finales del s. XVI en Milán, un joven aristócrata se enamoró de la hija de un pastelero y para conquistarla se hizo pasar por aprendiz, ideando el postre en cuestión. Tuvo tanto éxito que los milaneses acudieron en masa a la pasteleria de Toni a pedir el "Pan de Toni", pues ese era el nombre del aprendiz.

Si queréis saber más tenéis más datos en la Wikipedia.

lunes, 7 de septiembre de 2009

IKEA FOOD

Confieso que al contrario que mi amiga Cloti, pasearme por Ikea me pone de los nervios... Eso de tener que seguir el caminito marcado no va conmigo, así que hace tiempo que aprendí a saltármelo e incluso empiezo por el final, entrando directamente en la zona de la tienda donde se va a los complementos y ahora, a los accesorios de los críos.

Pero hay algo a lo que sí me he hecho adicta: a su tienda sueca de comestibles. Todo empezó un día que decidimos quedarnos a comer y probar sus tentempiés de comida "rápida". El perrito caliente no es nada del otro mundo, pero el rollito de salmón nos entusiasmó, de tal manera que como estos suecos son muy listos, enseguida te instan a que pruebes a hacértelo tú en casa con los ingredientes originales, disponibles -por supuesto- en su tienda.

Y allá que fuimos a hacer acopio de tortitas, salmón ahumado (que relación calidad precio tienen paquetes que están muy bien comparado con lo que pagamos por los sobrecitos esos de 200 gr. que solemos coger en Navidad...) y la salsa original que llevan y que los da un toque especial (aunque cuidado que es muy fuerte) y cuyo nombre, como casi todos sus productos, resulta impronunciable. Pero os diré que está hecha de mostaza y eneldo y a pesar de que la menda no es muy entusiasta de estas especias, os aseguró que me cautivó su peculiar contraste con el salmón. Siempre la podéis rebajar con un poquito de mayonesa, eso al gusto.

Los rollitos se montan echando lo que buenamente queráis. Yo echo lechuga, tomate, pepinillo, palitos de cangrejo, huevo cocido, cebolla frita deshidratada (que también venden en su tienda en bolsitas y está deliciosa) y por supuesto... salmón si os apetece, aunque entiendo que no siempre se puede hacer uso de tan selecto y caro manjar... Y todo ello untando la salsita esa que os hablo en su justa medida:






La bolsita de cebolla frita deshidratada (mmm buenísima y cómo cunde!).



En cuanto a otros de sus productos, hemos probado la mermelada ecológica de arándanos y para mí gusto está muy buena, te encuentras los arándanos enteros.



Las patatas fritas al aroma de crema ácida de leche y cebolla también son originales en cuanto a su sabor.

¿Qué más? Ahh, sí, su sidra de pera, muy rica, una bebida diferente sin duda.



Y en cuanto a dulces y pastas, hacen unos rollitos de canela que a Watio le encantan, aunque a mí me parecen algo fuertes. Los demás dulces no los hemos probado, aunque tienen muy buena pinta, sobre todo las tartas heladas y los mousses que tienen congelados.





Tienen infinidad de quesos y embutidos de ciervo, reno, etc. Salsas que tengo pendiente de probar...

En cuanto a su restaurante, que es como un bufet por el que vas pasando y cogiendo platos, un día nos quedamos a probar el menú; y aunque comer albóndigas de repelús depende en qué sitios, deciros que estaban muy ricas con la salsita de arándanos, un contrate de sabor también muy peculiar. Comimos un codillo asado tostadito bastante bueno sin apenas grasa. Y luego tenían los típicos platos de salmón marinado, y primeros platos con espaguettis pensados para los críos y ensaladas de pasta. En general bastante bien relación cantidad-calidad- precio para comer un menú y pasar una tarde por allí.




¿Y vostr@s? ¿Os habéis animado a probar algo de su tienda sueca?