jueves, 12 de noviembre de 2009

Calculator

Suelo hacer muchas gestiones por internet, pero hoy me ha tocado ir a un banco donde no tengo cuentas a realizar un pago para que no me cobren la dichosa comisión por la transferencia. El importe era de 299,34 € y le he entregado al señor de la ventanilla la cantidad de 300,34 €.

Esto no tendría más trascendencia, y seguramente ni me hubiera molestado en contarlo aquí si no hubiera sido porque el empleado en cuestión, un cincuentón que supuestamente lleva años desarrollando su trabajo en ese puesto, no se hubiera puesto a teclear en una calculadora para comprobar la cantidad que me tenía que devolver ¿?

Después de mi inicial estupor y tras el mosqueo por encontrarme dos escalones en la entrada de la sucursal y luego que el carrito de Voltio no entrase por la dichosa cabina de seguridad que parece un ataúd de cristal, me asaltan varias preguntas: ¿Estos señores controlan nuestro dinero? ¿Será que no ha tomado "All-Bran" esta mañana?

Y sobre todo... ¿Por qué una sucursal de un banco cuyo mandamás fue catalogado por Forbes como el empresario más influyente de España sigue teniendo barreras arquitectónicas que impiden su acceso no ya a un carrito de bebé sino a una persona minusválida?

10 chispazos:

Candela dijo...

Joder!! Tener uqe usar la calculadora!! Es que le despistaste con los 0.34, jajajaja

Barbarita dijo...

Jaja. Me imagino a mí misma viendo al tipo sacar una calculadora para resolver la complicadísima operación, y me veo incapaz de no soplarle yo misma el resultado en medio de un ataque de risa.

Claro, eso en el caso de que hubiese podido acceder al banco... :)

Besitos para Voltio!!

BLAS dijo...

Las matemáticas no son lo mío, pero creo que hasta ese cálculo llego sin la calculadora... Yo también me he cag...o bastantes veces en algunas puertas y entradas en absoluto pensadas para personas discapacitadas o carritos de bebé, sobre todo cuando llevaba así al enano. Me ponía de una mala leche que no veas. Y no, la única manera que tienes para poder pasar por el ataud de cristal sin que te guillotinen un trozo de niño, carrito o de tu propia anatomía es coger al niño en brazos y dejar el carrito tirado a la entrada...
Besos!!

COILET dijo...

Las mates tampoco son lo mío, pero leñe... pero leñe...

Barbarita, no me reí por si acaso el tipo no me volvía a abrir las dichosas puertas esas de seguridad... pero luego me echaba las manos a la cabeza, es que me pilló tan desprevenida, no me esperaba yo esa reacción tan "calculadora", jajajaja.

Y Blas, les lancé una mirada a los empleados de "No pensaréis que voy a dejar aquí el carrito en la entrada con mi niño" y se levantaron a abrirme una puerta anexa más ancha, algo reticentes, eso sí, pero mi intención de quedarme ahí plantada interrumpiendo el paso parece que les hizo mover el culo... que no, que no llevaba una metralleta camuflada en la cestita del carrito, aunque esto puede dar pie a un guión para Alex de la Iglesia....

Shirat dijo...

Y yo creía que era mala con los números...

Susana dijo...

Jajajaja, yo también soy de letras, pero lo de la calculadora... tiene delito...

anele dijo...

No me lo puedo creer!!!
Y mira que soy torpe para los cálculos mentales pero tiene delito. A mí me hubiera dado incluso vergüenza coger la calculadora delante del cliente para hacer la cuenta.

cloti dijo...

Eso hacía yo en el Santander de mi pueblo, aporrearles hasta que me abrían. Aunque tengo que decir que nunca me pusieron mala cara, al contrario.

Con respecto al euro,¡haberlo dejao de propina! jajajaja
Bss
Cloti

COILET dijo...

Yo tampoco me lo podía creer, Anele, pero os juro que la anécdota es real...

El euro de propina???? Una leche! Y menos para esos banqueros que tienen la neurona relajada, que está la cosa muy mal, ya tengo para un potito para Voltio...

chema dijo...

eso me ha recordado a una anécdota que me contó un amigo hace tiempo, mucho antes de que existiera el euro. fue a una tienda de ultramarinos a comprar dos botellas idénticas, de agua o de lo que fuera, y cuando le dijeron el importe de la compra, resultó que era un número impar. lo cual no podía ser, porque al ser dos unidades de un mismo producto, el importe tiene que ser 2 multiplicado por el precio de cada unidad, y cuando había pesetas, eso tenía que ser por fuerza un número par. mi amigo trató de explicárselo al tendero, pero al parecer se puso un poco borde, y mi amigo no quiso discutir. le dijo. "bueno bueno, tome, no se enfade".